Esquematización de realimentación

Ante la perversión absoluta de los medios de comunicación, y la pérdida del equilibrio que el cuarto poder garantizaba a la opinión pública ponemos en marcha un proyecto informativo para recuperar el periodismo de investigación, veraz, coherente, responsable, participativo, y libre necesario.

«Cuarto poder» es la expresión que hace referencia a los medios de comunicación en cuanto a sector dotado de gran poder o influencia en los asuntos sociales y políticos de un país.1​ Se comenzó a emplear en el siglo XIX en gobiernos y sus representantes, colocándoselo junto a los tres poderes del Estado: el poder ejecutivo, el poder legislativo y el poder judicial.

La información es poder, está presente en todos los canales de conocimiento y se canaliza por vías muy rápidas. En el ámbito periodístico, el término cuarto poder fue asignado por el periodista, político e historiador Thomas Macaulay, quien constituyó la frase «el periodismo es el cuarto poder».

La frase de Macaulay enlazando a la prensa con el poder y atribuyéndole al cuarto rango generó tanta fortuna que, nacida y próspera durante todo el siglo XIX, navegó triunfal por el XX.

Desde que el banquero Jakob Fugger empezó a comerciar con información, fijando el origen rudimentario de lo que luego serían las empresas informativas hasta nuestros días, han cambiado muchas cosas en los medios de comunicación tanto como industria y como actividad profesional.

El nacimiento de la Web 2.0 ha aportado una nueva forma de realizar periodismo, el periodismo digital

El periodismo ciudadano ha ganado importancia con las posibilidades que ofrece Internet a cada usuario de convertirse en productor y en emisor de la información además de participante en el debate público. Cualquier ciudadano de a pie puede fabricar contenido periodístico que distribuye a través de redes sociales principalmente.

En lo que respecta a la relación lector-periódico, aumenta su distanciamiento a medida que los tiempos avanzan. Los periódicos han perdido su seña de identidad y su línea editorial porque su objetivo ha cambiado.

La concentración de la propiedad de los medios (también conocida como consolidación de medios o convergencia de medios) es un proceso por el cual progresivamente menos personas u organizaciones controlan el aumento de la participación de los medios de comunicación.​ La investigación contemporánea demuestra niveles crecientes de consolidación, con muchas industrias de medios ya altamente concentradas y dominadas por un número muy pequeño de empresas.

A nivel mundial, los grandes conglomerados de medios incluyen BertelsmannNational Amusements (ViacomCBS), Sony CorporationNews CorpComcastThe Walt Disney CompanyAT&T Inc.Fox CorporationHearst CommunicationsMGM Holdings Inc.Grupo Globo (América del Sur) y Lagardère Grupo.

Los medios son mucho menos identificables políticamente porque han dispersado su estrategia de alcance al mayor número de ciudadanos posible. Su línea de seducción no es un grupo, sino un todo. De esta manera, su propia seña de identidad se ha desdibujado o se ha trasladado a áreas mucho más amplias.

El ámbito del neoliberalismo ha alcanzado los niveles informativos y los medios están supeditados a la idea de que el mercado está por encima del Estado y, por tanto, este debe conceder su espacio en favor del primero.

La opinión pública se puede manifestar, entre otras maneras, en las manifestaciones y marchas.

Muchos críticos consideran que la prensa no se limita a reflejar la opinión pública, sino que se puede crear proporcionando la casi totalidad de la información con la que esta cuenta en cualquier momento dado, siendo uno de los generadores del denominado mainstream (en español «corriente generalizada» o «intereses comunes»).

En este sentido, surge la firme pregunta de si los medios de comunicación están al servicio de intereses públicos.

Las estructuras contemporáneas y los canales empleados para ejercer las labores periodísticas generan esta cuestión como es el caso de la llegada de Internet.

Las circunstancias generales de la estructura de periodismo, subordinadas a las últimas transformaciones, han reducido el nivel de fiabilidad de los ciudadanos y, por consiguiente, ha traído un conflicto entre sociedad y medios de comunicación.

La idea de concebir la prensa como el cuarto poder ha servido para hacer creer que el poder informativo estaría en la cima de los otros poderes: se impondría al legislativo, trazaría los criterios de judicial, y tendría la fuerza para designar, mantener o destruir al ejecutivo, condicionando a los tres poderes clásicos.

El Internet como superación de los medios de comunicación tradicionales, y las posibilidades de organización social en red, serían el quinto poder -en especial la Blogosfera, las Wikis y todo lo denominado Web 2.0-, que en este caso escaparía a su ejercicio por parte del Estado y de los medios de comunicación masivos privados tradicionales y sería ejercido por la sociedad por sí misma:

Quinto poder es una denominación para la continuación de la serie de los tres poderes clásicos de Montesquieu (ejecutivo, legislativo y judicial); ocuparía el quinto lugar tras el cuarto poder que se atribuye a los medios de comunicación.

Como concepto es de muy reciente aparición (comienzos del siglo XXI -primeras referencias en 2003-), y se ha aplicado a dos fenómenos muy distintos entre sí: la intervención económica del Estado (específicamente del gobierno) sobre el mercado, por un lado; y, por otro, los nuevos fenómenos sociales surgidos en torno a la red Internet.

Periodistas, universitarios, militantes de asociaciones, lectores de diarios, oyentes de radios, telespectadores, usuarios de Internet, todos se unen para forjar un arma colectiva de debate y de acción democrática. Los globalizadores habían declarado que el siglo XXI sería el de las empresas globales; la asociación Media Watch Global afirma que será el siglo en el que la comunicación y la información pertenecerán finalmente a todos los ciudadanos.

Colaborar con la distribución de información veraz es responsabilidad de todos.

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