Los contactos nazis del PNV

Un informe del contraespionaje francés confirma la interlocución del nacionalismo vasco con oficiales de la Wehrmacht y las SS para unificar las provincias vascas en una zona autónoma

El Partido Nacionalista Vasco hizo tres tentativas para aproximarse a oficiales de rango de la Wehrmacht y las SS durante la ocupación nazi de parte del País Vasco francés en medio de la Segunda Guerra Mundial para establecer y unificar las provincias vascas en una zona autónoma. Así lo detalla un informe del 8 de julio de 1945 de dos páginas y media de MA217, alias Cano, “un muy buen agente retribuido” del servicio de contraespionaje francés en Madrid.

Xavier Juncosa lo fotografió en el archivo del Service Historique de la Défense de Vincennes en el lapso de tiempo que el gobierno francés desclasificó nuevos documentos, entre finales del 2018 y octubre del 2019, cuando la administración dio marcha atrás. El informe es parte de las 1.400 páginas que el historiador ha reunido en los volúmenes, El contraespionaje francés en Barcelona (1943-1945) y El contraespionaje francés en Madrid y Marruecos (1943-1945), aparecidos a la primavera y el otoño de este año en la editorial Colección Némesis Historia.

Tras el desembarco de Normandía, el mando alemán consideró resistir en la zona vasca francesa

Se trata de centenares de fichas de agentes de los servicios de inteligencia con datos de figuras como Josep Tarradellas, Josep Irla, Juan Negrín, Pedro Urraca, Miquel Mateu, Joan March, redes de evasión y espías, entre muchas otras cuestiones. El informe sobre el intento de colaboración “de la parte separatista vasca francesa con las autoridades alemanas” es una. “Por descontado, se refiere al PNV, ya que los nacionalistas vascos franceses eran casi inexistentes. Además habla de José Antonio Aguirre. “Conocíamos estos contactos con los nazis, pero no algunos detalles y nombres que se mencionan”, explica Santiago de Pablo tras analizarlo para La Vanguardia. Coincide Ludger Mees, también catedrático de Historia Contemporánea de la Universidad del País Vasco.

La partición de los contactos en tres fases es una novedad. Estos tuvieron lugar entre finales de 1940 y julio de 1941, entre diciembre de 1942 y marzo de 1943, y en verano de 1944. Para Mees, que detalló algunos en la biografía del lehendakari El profeta pragmático, “el trasfondo no fue solo político, sino también humanitario porque los alemanes consiguieron una lista de nombres de la red Álava de espionaje proaliado en España y se la pasaron a los franquistas”. En el informe no se especifican los interlocutores vascos. Se sabe que entre ellos estaba el nacionalista de Iparralde Eugéne Goyenetche y también Francisco Javier Landaburu, a quienes Aguirre autorizó a hacer el tanteo con los “rubios”, como llamaban a los alemanes.

Documentos del Service Historique de la Défense de Vincennes
Archivo

La mayoría de nacionalistas vascos eran reticentes y en parte el trabajo de Landaburu era vigilar que Goyenetche no se excediera, sacar algo cuando no estaba claro quién ganaría la guerra y hacer contraespionaje para los aliados”, dice a este diario Leire Arrieta. La profesora de historia de la Universidad de Deusto ha publicado este año Al servicio de la causa vasca (Tecnos), la biografía del diputado del PNV y responsable de la política exterior vasca en el exilio, Landaburu. “Con todo, la política anticatólica de Hitler contribuyó a alejar el nacionalismo vasco de la órbita germanófila”, añade.

La primera tentativa se dio porque Berlín pidió a las autoridades ocupantes que favorecieran “todas las tendencias separatistas” en Francia. El gobierno franquista alertó de las repercusiones en Guipúzcoa y Vizcaya y pidió que se prohibiera “cualquier movimiento separatista que pudiera afectar a España”. Según el informe el responsable de los asuntos políticos de la región era el teniente coronel conde Finck von Finckenstein que, a pesar de las directrices, era contrario y, desde el principio, “tomó todas las medidas necesarias para luchar contra las tendencias separatistas”.

La segunda tentativa “fue más seria”. Con el trasfondo de un “desembarco aliado preventivo en Bilbao” para evitar la entrada de los alemanes en España, “los separatistas vascos pensaron aprovechar, de una parte y de otra, la situación”. Según el agente MA217 se ofrecieron “a cambio del apoyo para la creación de una región autónoma que comprendiera las provincias vascas españolas, los Bajos Pirineos y algunos territorios adyacentes, una zona que en el futuro se convertiría en la República vasca”.

El interlocutor, a través de sus adjuntos, habría sido el comandante en jefe de las tropas alemanas en este sector, el general de tropas Panzer Leo Geyr von Schweppenburg. Este se negó al planteamiento “considerándolo de interés estrictamente político y no creyente en la posibilidad de que el ejército alemán entrara en España”. Ante la negativa, “los intermediarios separatistas aprovecharon la rivalidad entre los servicios alemanes para intentar interesar a la Gestapo local”.

De Bundesarchiv, Bild 183-B22627 / CC-BY-SA 3.0, CC BY-SA 3.0 de, https://commons.wikimedia.org/w/index.php?curid=5432642

Se reunieron con “[Karl Rudolf] Werner [Best]”, miembro de las SS, y que descartó sus planteamientos a pesar de mantener contactos con el jelkide Goyenetche. Best era el principal ideólogo nazi de la reordenación de Europa conforme a criterios étnicos. Después de trabajar en Berlín en la Oficina Central de Seguridad del Reich a las órdenes de Reinhard Heydrich y Heinrich Himmler fue destinado a la administración militar de la Francia ocupada. Es el único nombre nazi de la trama del que se tenía conocimiento y de quien en El péndulo patriótico. Historia del Partido Nacionalista Vasco Santiago de Pablo, Ludger Mees y José A. Rodríguez Ranz habían hablado.

Entonces los vascos intentaron interesar a su adjunto, “un tal Wolters”, con una cierta influencia con los jefes de la Gestapo en París. Es probable que el informe transcriba mal el nombre de Walter Schellenberg miembro de las SS y de los servicios de inteligencia de la misma oficina de donde colgaba Best. Los intermediarios vascos que se le presentaron en nombre del movimiento organizado por “mr. Aguirre [el lehendakari]”, el cual “si los acontecimientos iban bien tendría que ser el jefe de la futura república vasca”.

Tras varias reuniones con sus superiores en París, el nazi a finales de diciembre de 1942 les pidió nombres de los futuros jefes de la zona autónoma y de enemigos. Después de expresar que “el propio Aguirre estudiaba la cuestión”, en marzo de 1943 no entregaron ninguno suyo —no se fiaban—, pero sí una lista con 200 nombres de enemigos políticos a quienes arrestar de inmediato “caso de haber guerra en la región”.

Como eso no sucedió esta vía se abortó a mediados de aquel año. Ludger Mees duda de que los vascos facilitaran esta lista. ¿“Quiénes podían ser? Republicanos no porque en el gobierno de Aguirre que, además, estaba en América, había partidos del Frente Popular”, se pregunta.

La tercera tentativa se dio a raíz del desembarco de Normandía cuando el mando alemán consideró resistir “en la región montañosa situada entre la costa y la frontera francoespañola”. Los vascos lo aprovecharon para dirigirse al oficial alemán encargado de los asuntos políticos, capitán Pyrrh —un nombre quizá mal transcrito a quien no se ha podido identificar—, con oficina en Biarritz. Querían que los autorizara a “organizar la vida civil de la futura zona autónoma con el pretexto de influir en la población civil en favor de los alemanes”. De acuerdo con el informe, los jelkides estaban seguros de que tras la liberación de Francia caería el franquismo y que en la zona autónoma francesa se integrarían las provincias vascas españolas y que “serían las tropas alemanas las que durante las primeras semanas garantizarían el orden en este nuevo país”.

Asimismo quisieron hacer ver a Pyrrh que gracias a la buena consideración de Aguirre en los círculos internacionales podrían asegurar a los oficiales y soldados alemanes de la región condiciones de rendición favorables. La retirada alemana, sin embargo, puso fin a estas conversaciones en Biarritz la primera semana de agosto de 1944. De hecho, el capitán nazi pasó clandestinamente a España en el momento de la ocupación aliada “gracias a la ayuda de Aguirre [de sus hombres se entiende]” según el propio Pyrrh, con quien el contraespionaje francés habló.

“Se tienen que confirmar los puntos dudosos del documento y contrastar los nombres con otras fuentes”, concluye De Pablo. “Hay que ver si en Vincennes hay más documentos similares que ofrezcan información nueva”, añade Mees. Según Xavier Juncosa “el hecho de volver a cerrar la documentación dejó muchas tesis doctorales inacabadas y en Francia las presiones de académicos y universitarios para que los fondos donde ha aparecido este material se vuelvan a desclasificar es muy grande. No me extrañaría que Emmanuel Macron lo hiciera poco antes de las elecciones presidenciales”. El historiador ya está preparado para volver.

Fuente: https://www.lavanguardia.com/cultura/20220109/7974908/contactos-nazis-pnv-informe.html

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