Disonancia Cognitiva. El proceso mental que dificulta asimilar la verdad y que los Medios explotan

Fuente: https://elinvestigador.org/disonancia-cognitiva/

Todos tratamos de entender la realidad cotidiana que nos toca vivir y solemos basarnos en tres procesos psicológicos muy concretos:

  • La Percepción.
  • Las Expectativas.
  • El Razonamiento lógico.

Está muy estudiado cómo la percepción sensorial por los cinco sentidos tiene sus límites y ello nos puede llevar a interpretaciones erróneas o al menos incompletas o deformadas.

Y de igual modo, sabemos que en ocasiones si la lógica choca con lo que estamos viviendo (viendo, oyendo, tocando,…), nuestra mente hace lo “imposible” para que aquello encaje con lo conocido y sensato, luchando por no salir de nuestra zona de confort mental.

El presente artículo trata de llevarnos a preguntas que nos cuestionan la interpretación de la realidad que nos han dado en los últimos 20 años los medios de comunicación y así permanecer en la falsa comodidad de lo “políticamente correcto”.

Aceptar los hechos tiene a veces un coste psicólogo que hay que aprender a asumir.

Índice del artículo:

  • 1.- La realidad externa y la interiorización de la realidad
  • 2.- Ejercicio de percibir los cambios sin la propaganda
  • 3.- ¿Por qué cuesta aceptar cierta información?
  • 4.- Muchos atentados, un mismo patrón.
  • 4.- El afrontamiento de las emociones
  • 5.- Conclusiones

La realidad externa y la interiorización de la realidad

En los últimos veinte años, el relato oficial de eventos traumáticos de repercusión mundial, a menudo choca frontalmente con la vivencia interna de tales hechos, porque escapan a su comprensión natural desde el pequeño mundo en el que vivimos los humanos de forma cotidiana.

La influencia excesiva y orquestada de los medios de comunicación masivos, relatando una sola versión de los efectos y causas de lo ocurrido, condicionan tanto nuestra comprensión de la realidad, que cualquier otra opinión es negada de forma casi automática.

Aunque se nos muestren pruebas irrefutables o datos lo suficientemente verosímiles como para poner en duda el relato oficial.

¿Cómo se llega a la disonancia cognitiva?

Primero creemos en lo que vemos, después en lo que oímos.

Sólo es necesario ver las mismas imágenes y escuchar las mismas palabras, repetidamente, una y otra vez, para afianzar nuestra opinión y dar por sentado que ya sabemos lo que ha ocurrido, y por qué ha ocurrido.

Este proceso psicológico nos “calma” y evita que sigamos haciéndonos preguntas o contrastando la versión oficial.

Ello podría llevarnos a una disonancia cognitiva, que en el mejor de los casos suele crear cierta inquietud y malestar y nos aleja de nuestra zona de confort mental y emocional.

¿Qué suele ocurrir?

Lo solemos zanjar con un “déjame en paz que bastante tengo con lo mío”.

Esa falsa paz nos adormece y nos suele convertir en personas ajenas y lejanas a la realidad más allá de nuestro entorno conocido y próximo.

Este artículo trata de valorar cómo la interiorización de la realidad, cuando es cercana y conocida, dista mucho de seguir los parámetros antes descritos y propone una línea de trabajo para afrontarlos desde una posición más crítica y valiente.

Breve explicación de Carme Huertas sobre la Disonancia Cognitiva

ILUSTRACIÓN Y EJEMPLO DE MANIPULACIÓN MEDIÁTICA DE CIFRAS UTILIZANDO LA DISONANCIA COGNITIVA.

https://elinvestigador.org/disonancia-cognitiva/

Fijate bien en las fechas de abajo EN LA IMAGEN. aparentemente están ordenadas y pareciera que la linea temporal indica «visualmente» que hay un aumento de «casos. sin embargo si miras bien las fechas, ves que han sido cambiadas de lugar a propósito (LA DEL 29 DE sEPT). YA QUE REALMENTE LOS CASOS VAN EN DESCENSO. pero «visualmente» puestas así las columnas, parece que aumentan.

Ejercicio de percibir los cambios sin la propaganda:

En estos momentos que están muy de moda la modelización y las simulaciones previas, imaginemos a alguien que habitualmente por su profesión, entrara y saliera periódicamente del mundanal ruido, por ejemplo, en una campaña de desforestación, y entrara a trabajar en febrero de 2020 y regresara a la “nueva normalidad“ en septiembre de 2020.

Sin duda alguna, lo que percibiría a su vuelta le provocaría una enorme desazón, porque observaría situaciones contradictorias a su “sentido común”, sin entender el porqué de lo que está viendo y viviendo.

Si queremos comprender como se sienten las personas ante este tipo de hechos, tenemos el precedente del 11 de septiembre del 2001, que tuvo difusión e impacto mundial y cuyo resultado a la luz de las investigaciones posteriores.

Se demostró (sobre el 11S) que generó entre otros aspectos colaterales, importantes consecuencias económicas, una desinformación masiva, manipulación en todos los ámbitos sociales, censura de los medios oficiales, enormes efectos psicológicos en la población norteamericana y en similar medida, al resto del mundo.

¿Por qué cuesta tanto aceptar cierta información? Disonancia Cognitiva.

Como visión global, existe un reportaje completo en inglés sobre el tema del 11 de septiembre (11S) que destaca por ser muy revelador y que se titula «La Demolición de la verdad.

Psicólogos examinan el 11S» (video en inglés con subtítulos), realizado por Charles Ewing Smith.

Refiriéndose a las personas afectadas, directa o indirectamente, Ewing comenta:

Los afectados buscan entender el por qué del ataque a las 3 torres del World Trade Center, pero aun existiendo clarísimas pruebas y evidencias de que lo contado en la versión oficial es falso, incluyendo el informe especial del gobierno, todavía les es muy muy difícil aceptarlo.

¿Qué mecanismos emocionales emplean los medios de difusión oficiales, TV, Radios, Periódicos, como colaboradores directos para mantener oculta la verdad sobre el 11S?

Fran Shure señala:

  • La presión produce miedo, y los miedos abundan en todas las redacciones de noticias. 
  • El miedo y el estrés  son un medio para evitar que la gente diga la verdad.
    • Miedo a las bajas calificaciones de las noticias de televisión.
    • Miedo a los litigios de poderosas corporaciones o de otras entidades no corporativas, pero igualmente poderosas.
    • Miedo a la retirada de anuncios por parte de los mega-anunciantes
  • Miedo a los ataques de otros medios de comunicación, si los periodistas o editores se desvían de un punto de vista de “consenso”.
  • Miedo a ser perseguido o despedido por la empresa editorial si el periodista se niega a seguir la línea de ese medio de comunicación.
  • Miedo a las consecuencias de no contar la misma historia que están contando otros medios, incluso si no es una historia creíble.
  • Miedo a ofender a figuras o grupos influyentes.

MUCHOS ATENTADOS, UN MISMO PATRÓN

Todos esos miedos son perfectamente trasladables en tiempo y lugar a cualquier país en los que han ocurrido atentados, por supuesto incluyendo España, como son los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid.

De igual manera, esto sería aplicable a los atentados en Londres en julio de 2005, a los de Paris en noviembre de 2015 o a los de Barcelona en 2017.

Hay unos hechos durísimos de entender y se admite la versión oficial porque es más “cómoda” para poder seguir con nuestra vida cotidiana sin cuestionarnos aspectos fundamentales.

La disonancia cognitiva se solventa con las paradójicas salidas de negar y olvidar.

Y gobiernos utilizan estos sucesos para justificar ataques a supuestos terroristas que en el fondo son financiados por las agencias de inteligencia occidentales.

El afrontamiento de las emociones

En el año 2020 vivimos un hecho sin precedentes a escala mundial.

Y las respuestas emocionales derivadas de la percepción mediática y de los mensajes sistemáticos de la versión oficial (OMS, Gobiernos,…) están siendo las mismas que acabamos de describir anteriormente sobre los atentados señalados.

Las medidas sanitarias se confunden con las políticas y la respuesta de la gente está siendo la docilidad y la pasividad.

Ahora estamos de nuevo ante la parálisis del miedo.

Y el miedo ya hemos visto que “permite” muchas cosas, entre ellas actuar contra nosotros mismos.

La base de este posicionamiento vuelve a ser nuestra forma de afrontar las disonancias cognitivas: obedecer es más “fácil” que enfrentarse a los hechos, investigarlos y mantener viva una posición crítica y vigilante.

Sin embargo, tras un contraste más sereno, podemos decantarnos por:

  • Revisar nuestras creencias tradicionales y admitidas socialmente.
  • Restaurar la  confianza en nuestro juicio interno.
  • Evitar la contaminación de la versión oficial, escuchando otras alternativas (especialmente aquellas que no tienen un conflicto de intereses y muchas veces son censuradas).
  • Ver en perspectiva lo que te dicen vs lo que ocurre. La realidad por su propia definición no es virtual.
  • Prepararse para estar en minoría y no por ello dejar la lógica interna de nuestra posición.
  • Adoptar comportamientos de salud y fortalecimiento de nuestro sistema inmunitario y nuestro equilibrio mental.

Conclusiones:

  • La disonancia cognitiva ocurre con frecuencia.
    • Nuestro cerebro reptiliano queda al acecho porque nuestro sistema cortical se ha acostumbrado a “tapar” bajo la alfombra aquello que no encaja en nuestro sistema de valores y, como consecuencia, eliminamos todo aquello que nos suponga incomodidad o desazón.
  • Las expectativas que tenemos sobre qué es la realidad condicionan sobremanera nuestra forma de percibirla y asimilarla.
    • Es necesario estar muy atentos a nuestras creencias y esquemas mentales porque son ellos los que nos marcan la tendencia a interpretar los hechos. Cuando estos son agresivos con nuestra vida cotidiana, llena de rutinas y, por qué no decirlo, comodidades,  la inercia al confort mental nos lleva incluso a negar las evidencias. El ejemplo de cómo dos aviones tiraron tres edificios en Nueva York es paradigmático.
  • Si admitimos que la naturaleza humana tiende a la comodidad, es necesario estar en guardia y proponerse diariamente un ejercicio de atención consciente para vencerla.
    • Buscar información alternativa, escuchar activamente e indagar en aquello que nos intranquiliza es una actitud de salud mental a desarrollar.
  • Estar despiertos no es otra cosa que mantener nuestra conexión con nuestra sabiduría profunda y esta nos dice que creamos nuestra vida a partir de lo que creemos que es la vida.

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Fuente: https://elinvestigador.org/disonancia-cognitiva/

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